Un llamado a las autoridades y entes de control hizo la Veeduría en Salud Color Esperanza ante el grave estado de salud en el que se encuentra una paciente renal de Famisanar con tratamiento de Care que no recibe atención por parte de la clínica Blas de Lezo.

La mujer, que padece de fuertes dolores debido a su enfermedad, es paciente de Famisanar y responde al nombre de Arlet Torres, quien suplica por una rápida atención, la cual hasta el momento le han negado.

Contó que el pasado 19 de octubre del 2021, fue a realizarse una diálisis en la unidad renal Fresenius, y la doctora Michel Coronado, le remitió para la urgencia, al observar que la aneurisma que tenía desde hace unas semanas, se había crecido y corría el riesgo de explotarse.

“Nos dirigimos a la urgencia de Blas de Lezo cuando terminó la dialisis, pero le recomendaron ir el día siguiente, dado que estaba llena la urgencia y no la iban a atender”, dijo una familiar de la señora.

Así fue como el día siguiente, (20 de octubre), llegaron a la urgencia, a las 10 de la mañana, se hizo el registro en admisiones y tiempo después se le llamó al consultorio dónde se le remitió a radiología para hacerle un doplex y también le hicieron exámenes de sangre.

El médico general dijo que primero la debía ver el cirujano general, luego el vascular y que este daba la valoración para la cirugía.

Luego de un tiempo, la remitieron a la sala de observación, dónde después de aproximadamente 5 horas, le asignaron un cubículo.
“Estando mi madre acompañada de mi hermana menor, la llamaron para que firmara los papeles de autorización de enfermería, y de rutina, y le dijeron que la iban a trasladar a piso, en la otra sede, y que todo lo que le iban a hacer ya estaba listo”, relató la denunciante.

Horas después, en la madrugada del día 21, la trasladaron a la sede principal, a la habitación 412.

“El día siguiente después de sacar a mi hermana menor, me quedé con ella y a la hora de la ronda médica, la doctora repitió el mismo proceso que había dicho el médico; que debía verla el cirujano general y que apenas iban a solicitar la revisión con el cirujano vascular, mi mamá reaccionó ofuscada porque ella pensaba que todo estaba listo como le habían dicho, y les dijo que por qué tanta demora, ya que la cirugía era urgente por el hecho de que una vena reventada puede matar a una persona, y la doctora le dijo que para que esos trámites se movieran rápido, los familiares eran los que debían gestionar y el doctor de turno incluso sugirió meter un derecho de petición, confirmando así nuestra teoría, de que el proceso era muy demorado”.

Por otro lado, dijo la denunciante, ellos sabían que mi mamá se había dializado el día 19 y que el día 21 debía dializarse nuevamente. “Yo me acerqué a la estación de Enfermería y le pregunté a una enfermera auxiliar que a qué horas venía la muchacha de la diálisis y su respuesta fue que ella no sabía, porque la unidad renal rts que es la que tiene servicio hospitalario, manejaba su propio listado y su organización”, comentó.

Más tarde la familiar de la paciente se acercó nuevamente a preguntar y se encontró con la jefe de turno, quien le dijo que eso lo debía solicitar ella para que pudieran hacerle la diálisis a la mamá, “y luego de que mi mamá se exasperó con ellas, fue que apenas metieron la solicitud para dializarla, esto puede confirmarlo mi papá que en el momento estuvo en la sede de la Eps Famisanar a la que está afiliada mi madre, porque quería saber porqué no le habían hecho la diálisis y por qué el cirujano vascular no había llegado a verla. A esa hora apenas solicitaron por lo que la diálisis se la hicieron el viernes 22 y no el jueves 21 como le tocaba”.

La diálisis tuvieron que hacersela con un flujo bajo y solo le sacaron 1200 ML de líquido previendo que por la presión de la máquina, se fuese a reventar la lesión de la neurisma, pues hay un antecedente parecido.
Así mismo, y en vista que no llegaba el cirujano vascular, la familiar bajó a la estación de atención al usuario y explicó la situación a la encargada, y esta le respondió que se dependía del tiempo de los especialistas.

“Entonces le pregunté que si él vivía en Cartagena y dijo que si, entonces me dijo que iba intentar llamarlo para insistirle que llegara a la clínica. Después de la hora de almuerzo, llegué nuevamente y la chica no estaba, sino la practicante del Sena a quien le pregunté y comenté el caso y me dijo que no le había dejado dicho nada, pero que regresara más luego que ella terminara una capacitación. Regresé después de un tiempo y encontré a la chica que me atendió primero y me dijo que se estaban comunicando con el médico y que él no contestaba”.

Contó que a su mamá antes de llevarla por urgencia le habían programado una cita de revisión en el Hospital de Bocagrande con el médico vascular, más por la premura del riesgo, fue a urgencias, “pero para nada, porque llegó el 23 y todavía no la han intervenido. Mi papá entonces fue y localizó a través de la cita al cirujano vascular el cual llegó hoy antes de 11 de la mañana y después de dar la valoración dijo nuevamente lo que ya sabíamos; que debían operarla porque podía estallarsele eso en el brazo”, relató la familiar de la paciente.

Además, el esposo de la paciente insistió para que hicieran la solicitud de la operación a la Eps y luego que la enfermera terminó su ronda, envió la solcitud a trabajo social, según contó.

La situación para la paciente y la familia no ha sido nada fácil. El caso es tal que la clínica dice que la Eps no entrega la autorización para hacer el procedimiento médico.

Este hecho ya está en conocimiento de la Personería.

Habla Veeduría
Ante tan mal atención y negligencia evidente, la Veeduría en Salud Color Esperanza solicitó que los entes de control vigilen, verifiquen y  tomen las sanciones pertinentes en este caso, que parece que el derecho a la vida queda en el olvido y para que este tipo de casos no se repitan más en la clínica en mención.

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