” Estimados amigos y familiares, me despido de este mundo no quiero vivir más, me está matando el estrés y el desespero tengo la situación difícil, estoy amenazado”.

Esas fueron las últimas letras que escribió el ‘mono’, antes de tomar la fatal determinación de ahorcarse en un paraje enmontado en la trocha que del centro de rehabilitación Canaán conecta con la Vía la Cordialidad en Baranoa, Atlántico.

En la carta le pide a tres de sus amigos ayuda para que lo apoyen con sus familiares, finaliza firmando el aviso fúnebre José Miguel Torres.

Por su parte su hermana Marina aseguró que ‘El Mono’ era nervioso y se alteraba, y más aún con la presión de los ‘cobradiarios’ que cada ves que lo veían en la calle, lo ultrajaban y pegaban exigiéndole el pago del préstamo otorgado.

 

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