Por: Rubiela Valderrama Hoyos*

¿Hay en cada hombre un acosador, abusador o violador en potencia?, desde hace varios años me hago esta pregunta… y mi respuesta siempre ha sido NO, pero cada vez que salen a flote los cientos de casos, las estadísticas anuales de violencia sexual, acoso y demás, entro en duda. Sin embargo, mi respuesta sigue siendo No, no todos, y claramente no todos, pero entonces ¿por qué callan?, los que no son capaces de violentar a mujeres y niñas son cómplices con su prolongado silencio?

No vemos marchas o pronunciamiento de grupos de hombres, como sí de mujeres indignarse hasta el cansancio, por esta cruel, absurda y cotidiana situación de violencias.

Se que existen unas raíces profundas de las violencias basadas en género. Hace varios años por este mismo medio escribí al respecto, y explicaba como desde la misma construcción de las sociedades jerarquizadas, se produjeron las ideas luego convertidas en filosofías que trazaron la mala educación basada en las discriminaciones étnicas, de clase y de género, decía de manera puntual, que parte de la filosofía aristotélica en especial su doctrina del poder procreador masculino fue profundamente dañino y peligroso, toda vez que se convirtió en conceptualizaciones y categorías políticas, y a su vez en una visión jerarquizada y dicotómica de la vida y el pensamiento: “El alma gobierna al cuerpo; lo racional a lo emocional; los humanos a los animales; el varón a la mujer; los amos a los esclavos; los griegos a los bárbaros…Todo lo que el filósofo necesitó para justificar las relaciones de clase y género existentes en la sociedad fue demostrar de qué manera cada grupo subordinado ha sido designado por “la naturaleza” para ocupar el rango dentro de la jerarquía”.[1]  Decíamos también que esta filosofía permeo todas las ciencias y se introdujo en las prácticas culturales del mundo occidental, hasta hoy día, cuando muchos hombres siguen creyendo que las mujeres son seres inferiores a ellos, esa mala educación que todavía pervive les permite abusar de su supuesta superioridad. Por eso hasta el más desgraciado de los hombres cree tener por derecho una mujer a quien mandar.

Las cifras escalofriantes que tenemos hoy en Colombia y Cartagena, sobre violencias contra las mujeres, los perpetradores y las edades de las victimas me hacen pensar nuevamente en la pregunta inicial, ¿Hay en cada hombre un acosador, abusador o violador en potencia?

En un reciente estudio realizado por Sisma Mujer[2], demuestra que, en Colombia, durante el año 2019, cada 3 días una mujer fue asesinada por su pareja o expareja, cada 13 minutos una mujer fue agredida por su pareja o expareja, cada 24 minutos una mujer fue agredida sexualmente y sobre este grupo, las niñas y las adolescentes fueron el 86% del total de mujeres agredidas. Las niñas que tienen entre 10 y 14 años son las más afectadas, seguidas por las que tienen entre 5 y 9 años.

110 feminicidios han ocurrido en Colombia en lo corrido del año 2020. En los primeros 30 días de aislamiento social, los “hechos de emergencia” (en los que la vida de las mujeres está en peligro) han aumentado un 553%[3].

Por su parte, el Centro de Observación y Seguimiento al Delito en Cartagena (COSED)[4], muestra que los casos de abuso sexual a menores en los últimos 12 años han sido crecientes. La cifra más alta se registró en 2018 (574 casos) y en 2019 hasta septiembre iban 418. El 85% de los abusos sexuales en Cartagena son contra menores de 18 años, El 86% de las victimas menores de edad son de sexo femenino.

Así mismo, la línea de orientación (3052298800) creada por la Mesa del Movimiento Social de Mujeres en el marco del confinamiento, reporta (entre marzo y mayo- 2020) la recepción de 40 llamas de auxilio de mujeres en la ciudad, las cuales fueron orientadas y acompañadas en la medida de nuestras posibilidades y todas remitidas a las autoridades competentes.

Por estos días, que hemos sido testigos de tantas denuncias, 99.99% en contra de hombres por abuso, acoso sexual, violación y feminicidios, (presuntamente, alcaldes -Medellín, directores de cine, 7 militares contra niña Emberá, 3 jóvenes de una organización política en Cartagena, un hombre que abusó sexualmente de 30 niñas a cambio de comida en el marco del confinamiento en zona rural de nuestra ciudad, un empalamiento contra una joven en zona rural del Meta, entre otras tantas),  vuelve a mi mente la misma pregunta, ¿Hay en cada hombre un acosador, abusador o violador en potencia? Y mi respuesta sigue siendo la misma, No, no todos, y claramente no todos, pero entonces ¿por qué callan?, ¿por qué no salen a manifestarse en contra?, ¿por qué no se pronuncian siquiera virtualmente?

Yo hago parte de un chat, donde hay 90% hombres, todos intelectuales, muy bien formados, las discusiones allí son potentes, de altos contenidos académicos, eso me gusta porque aprendo mucho, pero me entristece que muy pocos, poquísimos, se interesan por los temas que denuncio en esta nota, eso significa que si en este nivel académico, no se produce ningún pronunciamiento colectivo sobre este macabro flagelo de las violencias contra las mujeres y las niñas, que repercute directamente contra la democracia, el desarrollo y los derechos humanos del 50% de la población, ¿qué podemos esperar del resto de la sociedad? o es justamente en este nivel de la sociedad donde menos indignación y/o solidaridad hay?

Días grises se seguirán posando sobre nuestras vidas.

 

*Rubiela Valderrama Hoyos.

Trabajadora Social, magister en Estudios de Género, feminista, activista por los derechos humanos de las mujeres.

 

[1] http://www.revistaelmetro.com/metroweb/rubiela_2.html

[2] SISMA MUJER. Boletín No.20: Covid- 19 y DDHH de las Mujeres. Abril 2020.

[3] https://www.elespectador.com/coronavirus/violencia-contra-las-mujeres-la-curva-que-no-se-aplana-articulo-920252/

[4] https://www.cosed.org/portal/wp-content/uploads/2019/11/Delitos-sexuales-a-menores.pdf

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