Autoridades allanaron un departamento de una de las congregaciones de la Curia Romana y retuvieron a monseñor Luigi Capozzi que, tras ser sometido a un proceso de desintoxicación, tuvo que pasar un período de retiro en un monasterio.

Un nuevo escándalo, relacionado con actividades sexuales y consumo de drogas, sacude al Vaticano. La controversia salpica a monseñor Luigi Capozzi, uno de los colaboradores del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos de la Santa Sede y quien se desempeña como secretario del cardenal Francesco Coccopalmerio, considerado un aliado clave del papa Francisco.

Según reporta el diario italiano ‘Il fatto Quotidiano’, Capozzi fue retenido la semana pasada luego de que en un departamento de propiedad del cardenal Coccopalmerio –ubicado en la Congregación para la Doctrina de la Fe, con sede en Roma– las autoridades descubrieran una orgía gay e incautaran drogas.

El caso fue reportado por vecinos de la Congregación, entre ellos otros cardenales que residen en el edificio, quienes alertaron constantes ruidos y la frecuente llegada de personas a lo largo de la noche. De acuerdo con el diario italiano, fue tal el estado en el que fue hallado monseñor Capozzi, que tuvo que ser trasladado a una clínica para ser sometido a un proceso de desintoxicación. Tras la intervención, Capozzi –quien nació en 1967 y fue ordenado sacerdote en diciembre de 1992– tuvo que pasar un período de retiro en un monasterio y se encuentra actualmente en el hospital Gemelli de Roma.

Las miradas ahora se centran sobre el cardenal Francesco Coccopalmerio, de 79 años, quien, desde 2007, figura como presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, un cargo en el que decidió mantenerlo Francisco. Se investiga si el cardenal, que propuso a monseñor Capozzi para ser nombrado obispo, conocía del actuar de su subordinado y si fiestas similares ya se habrían presentado en su departamento, ubicado en la curia romana a pocos metros de la residencia Santa Marta, donde el sumo pontífice tiene habitaciones.

Casos de abuso sexual infantil cometidos por miembros de la Iglesia católica

Los casos de abuso sexual cometidos por miembros del clero de la Iglesia católica hacen referencia a una serie de condenas, juicios e investigaciones sobre casos y crímenes de abuso sexual infantil cometidos por sacerdotes y miembros del clero católico en contra de menores de edad, que van desde los 3 años, e involucran, en la mayoría de los casos, a niños de entre 11 y 14 años de edad. Estos crímenes pueden incluir sexo anal y/o penetración oral. Los casos han sido documentados y denunciados ante las autoridades civiles de varios países, resultando en la persecución de los pederastas y demandas civiles contra las diócesis de la Iglesia Católica. Muchos de los casos salen a la luz pública varias décadas después de los hechos. Las demandas ante las autoridades han sido hechas también contra la jerarquía católica, quien en muchas ocasiones obstaculiza las investigaciones, además de no reportar y de hecho encubrir a los sacerdotes pederastas, trasladándolos de las parroquias para evitar su detención y juicio.

A partir de la segunda mitad del siglo XX se ha incrementado el número de denuncias por abuso sexual infantil en todas sus variedades por parte de religiosos católicos. En los últimos años, han cobrado relevancia los casos de Irlanda, Estados Unidos y Alemania, donde las autoridades locales han encontrado culpables a sacerdotes católicos de cientos de acusaciones de pedofilia.

El escándalo ha alcanzado a congregaciones como la Legión de Cristo; ocasionó la renuncia de los obispos irlandeses de Cloyne, John Magee, y de la diócesis de Kildare y Leighlin, en:James Moriarty (bishop), quienes reconocieron haber sido negligentes ante las denuncias de pedofilia por sacerdotes en sus diócesis; y ha llevado a la cárcel a varios sacerdotes católicos. En abril de 2010, Roger Joseph Vangheluwe dimitió como obispo de Brujas por haber abusado sexualmente de un joven cuando era sacerdote y al comienzo de su episcopado. Organizaciones de víctimas de pedofilia han señalado que los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI tienen algún grado de responsabilidad al haber encubierto abusos, o bien omitido las denuncias.  La Santa Sede, por la voz de Benedicto XVI, ha condenado la pedofilia y reconocido los casos que han llevado al escándalo por esta causa en los últimos años de la primera década del siglo XXI. A través de un comunicado dirigido a los católicos de Irlanda, el máximo jerarca católico ha reconocido la actuación “insuficiente” de la Santa Sede en los casos de pedofilia denunciados y reconoció que se trataba de actos criminales que dañaron a las víctimas y han dañado la imagen de la Iglesia en el mundo; actos por los cuales los sacerdotes “deberán responder —dijo el papa— ante Dios y los tribunales debidamente constituidos”. El papa Benedicto XVI ha reconocido públicamente los casos de pedofilia cometidos por sacerdotes, ha pedido perdón a las víctimas y sostenido que los culpables deben responder ante los tribunales.

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