Las medidas tomadas por cada administración distrital sobre reducir horarios a los establecimientos de comercio, no solucionan; ni la seguridad, tampoco el turismo sexual ni el microtráfico.

De alguna manera se convierte en una persecución al comerciante mediano y termina favoreciendo a las grandes plataformas de hipermercados y supermercados con servicios 24 horas.

No es una ciudad segura aquella que encierra a sus habitantes, y no es una autoridad eficiente aquella que le cierra las puertas al turista y lo obliga a encerrarse en los hoteles.

Las autoridades saben donde están los delincuentes, donde están las ollas, quienes son los que trafican, pues dedíquense a perseguirlos, sin importar que nexos políticos tiene o que estructuras conforman, la corrupción al interior de la instituciones debe permitir la entrada de contra investigaciones y que se desarticulen las estructuras del crimen y no se castigue al comercio.

Estas medidas golpean el comercio formal y permite el incremento de las ventas clandestinas y la informalidad y da paso a que algunos policías corruptos aprovechen para cobrar a algunos comerciantes cuotas por horas de funcionamiento y en muchos casos pasar al abuso y maltrato a comerciantes.

La medida viola principios constitucionales, el derecho a la igualdad, el derecho al trabajo, es discriminatorio y excluyente, además de mal planificado, hago referencia a los decretos que en unos barrios tienen unos horarios y en otros barrios no, como en unos barrios pueden vender licor y en otros barrios no.

Ponerle pico y placa a comercio además de violar derechos, no sirve como solución, solo traslada los problemas, no es justo que algunos se vean obligados a cerrar, mientras el negocio del frente que pertenece a otro barrio termina atendiendo los que antes eran su clientela, esto favorece a unos y a otros los perjudica solo por estar separados de una calle o estar en la otra esquina.

La medida carece de planificación, no hay un POT actualizado que permita definir las zonas de tolerancia, las residenciales y las diferente zonas comerciales, las autoridades se escudan en estos decretos y cada día son menos eficientes con el delincuente y se dedican perseguir mas al comerciante formal.

La medida es inoportuna, va en contravía de reactivar la economía mas en una ciudad turística, se equivoca el alcalde en creer que el turista solo llega a Boca grande o castillo grande, si es cierto que están allí las mejores playas, pero muchos visitantes llegan a los diferentes barrios de la ciudad donde familiares amigos o conocidos por tal motivo este barrio es el punto de referencia de Cartagena como segura, turística e industrial.

La medida es un golpe mas al bolsillo del empresario, por un lado debe incrementar las ventas por la propuesta de impuestos, los pagos por catastro, industria y comercio, y demás gastos fijos de formalización, además de los operativos, sin embargo les reducimos el horario de trabajo sobre todo los fines de semana que es en el que muchos de ellos compensan las pocas ventas de los días de semana.

Invito a la administración a ser mas sensata, a no violar la constitución, a no se cómplices de persecución del comercio formal, y por el contrario a afianzar estrategias con el comercio, a cuidar y protegerlos y no a perseguirlos.

 

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