Habían salido de Choloncito a Cartagena.

Con tan solo escuchar el relato más de uno cree que el final sería el más trágico para 17 adultos y cuatro menores que iban en una lancha y que se volcó cuando venía de Cholón rumbo a Cartagena.

El caso ocurrió el pasado 6 de enero, según comentó Jorge Melo, un cartagenero radicado en Estados Unidos hace 18 años cuando decidió ir a buscar mejor suerte.

El hombre, que logró volver a su tierra natal para disfrutar con su madre y demás familiares, llegó a la ciudad con su esposa, hijos, nueras y nietos. «Queríamos vivir la mejor experiencia al lado de los nuestros», comentó a Las Noticias Cartagena.

Relató que le contaron que Choloncito era un bello lugar paradisíaco y decidieron ir a conocer.

«Nosotros fuimos a la playa frente al Hospital de Bocagrande donde cogimos una lancha que nos cobró 20 mil pesos por persona. De iba todo fue perfecto, teníamos los chalecos bien ajustados. Fue un gran paseo».

El problema fue de regreso. «Salimos a las 3.30 de la tarde para evitar que la mareta los afectara. Todo fue un caos, el viento estaba fuerte, nos subieron en la lancha La Kety, distinta a la que nos llevó. Me doy cuenta cuando ya nos subimos a la embarcación».

Contó que no todos los adultos tenían chalecos salvavidas y que a los niños les pusieron uno más grande a su talla.

«Cuando le reclamé al muchacho, éste zarpó de inmediato de Choloncito a Bocagrande», recuerda.

Todavía no habían pasado 8 minutos de viaje cuando comenzaron a notar que el agua estaba casi a punto de meterse a la lancha. Ante esto le recomendaron al piloto que se devolviera, pero él dijo que no había problemas y siguió el recorrido.

«No pasaron 20 segundos cuando ví que una ola de más de dos metros venía hacia la lancha y el piloto no pudo romper la ola y nos volcó. Todos quedamos debajo de la embarcación», relató.

Fue un susto enorme el que se vivió. «Una de las niñas quedó debajo de la lancha, ella tragó mucha agua y solo hasta ayer le dieron de alta en la clínica».

Irregularidades

«Quiero denunciar las irregularidades que se presentan en ese viaje, que no cuentan con los chalecos reglamentarios para los menores.

A eso se suma que la lancha tenía capacidad para 12 pasajeros y ese día iban 21, incluyendo los menores.

Una lancha lanzó un SOS

Melo señaló que gracias a una embarcación que pasaba cerca de donde se produjo el volcamiento se dio aviso y otras tres embarcaciones llegaron para auxiliar a los náufragos.

«Estábamos anguistiados tratando de poner a salvo a los niños y rescatar nuestras pertenencias (cuatro teléfonos IPhone, papeles, visa americana, tarjetas internacionales, dólares y dinero en efectivo, entre otros)», explicó.

En medio de su angustia, un sujeto que supuestamente estaba brindando ayuda a los afectados, le arrebató el bolso a la esposa de un hijo de Melo.

«Se llevaron todo. Celulares, billeteras. Un millón cuatrocientos mil pesos y mil dólares en efectivo, así como las llaves de dos vehículos que rentamos para desplazarnos y cada una tiene un costo de un millón de pesos, según nos dijeron en la empresa propietaria de los automotores. También se apoderaron de los zapatos y chaquetas. Nos dejaron en la calle», dijo.

Lo más insólito fue que ese mismo 6 de enero, en horas de la noche utilizaron las tarjetas de crédito y compraron varios elementos y comida.

En un establecimiento compraron pizzas. Pagaron 30 dólares. Así mismo, ropa por Internet y retiraron con otra tarjeta 600 mil pesos.

Melo dijo que por intermedio de un tío del joven se intentó recuperar los elementos pero ha sido imposible.

Denunció también que pasadas varias horas después del hecho recibieron una foto donde aparecen sus pertenencias, pero el hombre, que le dicen El Gordo, no quiere devolverlas.

«Esto que pasó nos dejó marcados, especialmente a los niños. Mi nieta no quiere saber más nada del mar, quedó traumada con esto que vivió».

Ante todo esto, fue necesario establecer las respectivas denuncias para que hechos como estos no le vuelvan a ocurrir a nadie.

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