Fue arrestado en 2011 por abusar de una madre y su bebé, pero logró fugarse. El hombre solía usar un casco para que las mujeres que atacaba no lo identificaran.

Autoridades ya confirmaron, con muestras genéticas obtenidas de las víctimas, que Wellington Ribeiro da Silva, de 52 años, es responsable de 22 de las 47 violaciones de las que lo acusan.

Se trata de uno de los mayores violadores en serie del estado de Goiás (centro) y de uno de los mayores en todo Brasil, según la comisaria Ana Paula Machado, la investigadora de la Policía Civil que encabezó el arresto.

El acusado fue presentado a la prensa en una comisaría de Goiania, la capital de Goiás.

«Este hombre cabizbajo que están viendo es uno de los mayores violadores en serie del país. En el estado de Goiás no hay ningún caso parecido con este», afirmó Machado, quien agregó que los crímenes atribuidos a Da Silva comenzaron en 2008.

Entre tales delitos destaca uno ocurrido en 2011 y en el que Da Silva es acusado de haber violado a una mujer y a su hija, de solo cinco meses. Según la Policía, en dos ocasiones cometió este tipo de doble violación.

El acusado fue detenido en la época por dicho crimen, pero consiguió huir de prisión tras haber sido trasladado al vecino estado de Mato Grosso, y volvió a ser localizado el 12 de septiembre pasado, cuando fue detenido en la ciudad de Aparecida de Goiania.

«A los 22 años ya lideraba una organización que cometía asaltos y homicidios. En uno de los ataques, mató a su exesposa y dos de los hijos de ella. Él desprecia a las mujeres y las considera seres inferiores. Grababa a sus víctimas tras violarlas para que ellas no lo denunciaran», agregó el comisario Carlos Leveger en la misma rueda de prensa.

La Policía Civil llegó a crear un grupo especial para buscarlo y capturarlo luego de que sus muestras genéticas fueran halladas en varias de las víctimas de violación en el estado de Goiás.

Los crímenes fueron registrados en Aparecida de Goiania, Bela Vista, Abadía de Goiás e Hidrolandia, todos municipios del estado de Goiás.

Según la Policía, el acusado por lo general rendía a sus víctimas usando una pistola, las obligaba a subir a una motocicleta y las llevaba a lugares aislados en donde cometía las violaciones. Por lo general no se quitaba el casco de motociclista para evitar ser identificado y actuaba por la noche o en la madrugada.

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