El crimen horrorizó al mundo. Se trata del estrangulamiento de Marlen Ochoa-López, una adolescente embarazada a quien le extrajeron brutalmente su bebé del útero con un cuchillo de carnicero.  Esta historia tuvo un final aun más desgarrador.

El bebé, Yovanny Jadiel López, hijo de la adolecente acribillada, quien se encontraba hospitalizado en grave estado de salud desde el asesinato de su madre, falleció el viernes en el centro médico Advocate Christ de Oak Lawn, en las afueras de Chicago, informaron voceros de la familia.

La criatura tenía un mes y 21 días de nacido. Los médicos habían informado a la familia que había sufrido un daño cerebral severo por falta de oxígeno, y hasta su deceso estaba en soporte vital.

El cuerpo de Ochoa, de 19 años, fue hallado el mes pasado, casi cuatro semanas después de su desaparición, en un contenedor de basura detrás de una casa en Chicago de una mujer acusada de su asesinato.

Según los fiscales, Clarisa Figueroa, de 46 años, dijo ser la madre del bebé cuando lo llevó al hospital. Ella y su hija de 24 años han sido imputadas por homicidio con agravantes.

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