El personero de Cartagena William Matson Ospino conminó al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar a que verifique la condición en la que se encuentran decenas de niños, procedentes de Venezuela, que deambulan por diferentes calles de la ciudad, pidiendo limosnas o vendiendo dulces.

El representante del Ministerio Público recordó que aunque pedir limosnas no es sancionable, inducir a los menores de edad a la mendicidad se tipifica como delito y podría dar penas de cárcel.

Las normas colombianas establecen que “el que utilice, instrumentalice, comercialice o mendigue con menores de edad directamente o a través de terceros incurrirá en prisión de 3 a 7 años de prisión y el menor será conducido al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para aplicar las medidas de restablecimientos de derechos correspondientes. La pena se aumentará a la mitad cuando el actor sea un pariente hasta el cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad o primero civil”.

Para Matson Ospino la masiva migración de venezolanos que huyen de su país por la crisis económica y política que golpea la vecina nación, ha desbordado la capacidad de atención de los gobiernos municipales.

“La situación de los venezolanos no es un asunto exclusivo de los entes territoriales. Este es un tema de Estado, por ello de hacemos un llamado al Gobierno Nacional con el propósito de que se adopten políticas públicas que permitan enfrentar esta problemática “expresó.

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