El apagón que vive Venezuela desde hace tres días tiende a aumentar la grave crisis crisis social y económica que vive el país.

Desde el pasado jueves a las 17.00 hora local (21.00 GMT) cientos de miles de venezolanos se enfrentan a una “oscuridad” aterradora. Como si fuera poco, a esta penumbra se suma la escasez de alimentos, de medicinas, una inflación de 1.300 %.

La grave emergencia ya suma sus primeras víctimas, 17 pacientes han muerto y se teme lo peor para otro tanto de pacientes en los hospitales del país.

El gobierno ha dicho que el corte del servicio eléctrico, que comenzó el jueves a las 17:00 hora local (2100 GMT), se debió a un “sabotaje” en la hidroeléctrica Guri, la más grande del país, en momentos en que hay una fuerte presión interna e internacional contra la administración socialista.

El presidente Nicolás Maduro dijo el domingo en Twitter que el sistema eléctrico “ha sido objeto de múltiples ataques cibernéticos”, pero prometió que “en las próximas horas” el suministro se restablecerá “de forma estable y definitiva”.

Pero el presidente encargado de VenezuelaJuan Guaidó, reconocido por docenas de países, destacó que hasta el mediodía del domingo no había un balance oficial sobre lo sucedido, ni cuántos de los 23 estados están afectados.

“Este régimen a esta hora, tres días después (de) un apagón sin precedentes no tienen un diagnóstico. Hablan de iguana, godzila, hackeo, cosa que es mentira”, dijo Guaidó en referencia a que en el pasado autoridades aseguraron que animales han provocado daños en cables y tendidos eléctricos.

La Asamblea Nacional, que preside Guaidó, se reunirá el martes para discutir y aprobar una declaración “de alarma”, una figura de la Constitución que se usa en caso de “catástrofes, calamidades públicas”, agregó en conferencia de prensa en la sede del Parlamento.

Cuando el chavismo asumió el poder en 1999, Venezuela era una tierra de abundancia, un destino turístico inmejorable, receptor de ciudadanos de otros países que veían que podían tener una mejor vida, sede de grandes empresas y sin mayores problemas sociales o económicos.

Veinte años después, Venezuela es otro país.

Han sido varias las “crisis” a las que se han enfrentado los venezolanos, que cada día ven cómo surge un nuevo problema, que como todo en el país siempre tendrá dos caras: la que cuentan los chavistas de que son “intentos golpistas” y la de la oposición que, no siempre unida, ha buscado sacarlos del poder.

Unos y otros se acusan y buscan responsables de la situación, de todos los males del país, pero en ese va y viene el venezolano del común es que está a “oscuras” en un sin fin de males.

Este hecho, que ha cobrado la vida de varios venezolanos, podría ser el detonante que acabe con la dichosa revolución chavista, maltratada y pisoteada por Maduro.

NO se cree necesaria la intervención de otros país, el nivel de desespero del pueblo podría obligar al gobierno a renunciar y a que los militares tomen el control de la nación.

Lo cierto es que este hecho en especial hace ver mucho más cerca el fin de Maduro en el poder.

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