Después de varios días de no presentarse homicidios en Cartagena, en la madrugada de este domingo, la muerte volvió a aparecer.

La víctima de este caso criminal fue Bernardo Ceballos Herrera, de 27 años.

El triste episodio ocurrió en el barrio Bicentenario, luego de que se presentara una riña con un habitante del sector.

Ceballos Herrera tenía poco más de dos años de haber llegado al barrio. Llegó de San Fernando, acompañado de sus parientes. El nuevo hogar trajo consigo amigos y uno que otro detractor, que al parecer sería la causa de su muerte.

Un habitante del barrio contó que uno de los involucrados en la muerte de Bernardo fue identificado como Wilmita, con quien se tuvo la riña.

La situación se originó cuando Bernardo y su primo disfrutaban de un quinceañero cerca de su residencia. Allí también estaba Wilmita, quien se convertiría en su verdugo.

En medio del festejo, contaron algunos testigos, se fue la energía eléctrica, situación que aprovechó Bernardo para sonar un machete que tenía en las rejas de la casa de la vecina, dueña de la fiesta.

La acción hecha por Bernardo no le gustó a Wilmita, quien le reclamó. Esto provocó un intercambio de palabras entre los dos.

Wilmita se apartó del lugar y fue en busca de su papá.

De regreso, este hombre, su padre y otro familiar llegaron buscando a Bernardo. Es de anotar que ya había llegado la energía eléctrica.

Al llegar se percataron que el hombre que buscaban ya no estaba. Este se había ido para una esquina,  cerca de la casa donde se festejaba el quinceañero.

Un pariente de Bernardo al ver que estos sujetos lo estaban buscando intentó detenerlos. El papá del Wilmita le hizo unos disparos, los cuales logró esquivar.

En cuestión de segundos se encontraron Bernardo y su primo, armados con un machete, y Wilmita, su papá y otro familiar, quienes tenían un revólver.

Este nuevo encuentro generó un cruce de palabras entre los dos bandos. Al ver la inferioridad, Bernardo agarró dos piedras para defenderse.

El papá de Wilmita, presuntamente atacó a bala al primo de Bernardo, quien se refugió detrás  de un árbol.

Ceballos Herrera quedó en la vía, sin tener donde ponerse a salvo. El hombre, enfurecido le disparó y aunque intentó esquivar las balas, una hizo en el brazo derecho de Bernardo.

Pese a que el agresor se percató que había herido a su víctima, volvió a dispararle impactándolo en el pecho, dejándolo prácticamente muerto.

Minutos después  hasta el sitio llegó una patrulla de la Policía y capturó al asesinó.

Una prima y la compañera sentimental de Bernardo, lo auxiliaron y lo llevaron en una motocicleta hasta el CAP de El Pozón, donde ingresó sin signos vitales.

Se supo que Bernardo gozaba del beneficio de casa por cárcel, y que había salido de la prisión hace poco tiempo.

El asesino quedó a órdenes de la Fiscalía.